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5 April 2021

Columna “Lunes de mujeres”: CÉRVIX, EL PUNTO DE CONEXIÓN ENTRE LA VAGINA Y EL ÚTERO

Llegamos a la decimosexta cita de la columna “Lunes de mujeres”, que sale cada primer lunes de mes (al final encontrarás los enlaces para acceder a los artículos anteriores). Hace unos meses hablamos de la vagina y decimos que es un canal muscular elástico, por encima se ensancha y encontramos la bóveda vaginal (o arco vaginal), en la que la vagina se fija en el cuello del útero; aquí, la parte inferior del útero sobresale en la vagina con una formación de cúpula, y hoy me gustaría hablar de esta parte, que es el cuello del útero, uno de los indicadores de nuestra fertilidad (al fin y al cabo estamos en la época de Ostara, época del año asociada a las Diosas portadoras de la fertilidad, ¿verdad?)

El cèrvix representa la porción inferior del útero y, de hecho, también se llama cuello uterino. En la parte inferior limita con la parte superior de la vagina, y en la parte superior se continúa con el istmo uterino, representando la unión entre ambas estructuras. A través de él pasan los fluidos cervicales y la sangre menstrual, los espermatozoides y el feto en el momento del parto. Así, es fácil comprender que el cèrvix sufre varios cambios morfofuncionales importantes y, por ejemplo, durante el embarazo evita la salida prematura del feto.
Se presenta como una formación cilíndrico-cónica con una longitud de unos pocos centímetros (entre 2,5 y 4) y un diámetro de más o menos 2,5 centímetros, pero sus características morfológicas varían mucho según la edad y el número de hijos. Su parte inferior, la vaginal, se denomina exocérvix, mientras que la parte superior, que se continúa con el istmo y el cuerpo del útero, se llama endocérvix. Estas dos porciones están unidas por el canal endocervical, perteneciente al endocérvix: es un conducto que desde el orificio uterino externo llega a la cavidad uterina en el orificio uterino interno; tiene forma de huso, más ancho en la parte media y más estrecho en los dos orificios uterinos, y se caracteriza por unas protuberancias de la mucosa llamadas pliegues palmeados.

Lo que es interesante, pero a menudo no se sabe, es que la posición del cuello uterino no es siempre la misma. A menudo se cree que la estructura y la posición del cuello uterino permanecen inalteradas durante toda la vida y que sólo sufren cambios durante el embarazo. Pero en realidad, estos cambios se producen constantemente, mes tras mes, dependiendo de la fase del ciclo menstrual en la que te encuentres.
De hecho, el cuello del útero en los días fértiles cambia de forma para facilitar la concepción, y son los cambios hormonales los que abren o cierran el paso a los espermatozoides, determinando así cuándo somos fértiles y cuándo no.

En las fases infértiles, es decir, antes y después de la fase ovulatoria, el cuello del útero es duro, bajo y cerrado: en la entrada del útero se forma un tapón de moco espeso y ácido que impide el paso de los espermatozoides, pero también de las bacterias, protegiendo el aparato reproductor femenino de posibles infecciones.
En cambio, junto con la fase ovulatoria, es decir, los días más fértiles del mes, el cuello uterino se eleva, se ablanda y se abre, favoreciendo el paso de los espermatozoides de la vagina al útero.

Y puedes corroborar estos cambios tú misma: con las manos limpias y las uñas recortadas, puedes ponerte en cuclillas o estar de pie con un pie sobre una silla; entonces puedes introducir uno o dos dedos en la vagina, manteniendo la palma de la mano hacia arriba, hacia la vulva, y quizás necesites usar algo para lubricar, como un poco de aceite de coco. Recuerda que debe ser placentero, así que tómate tu tiempo para encontrar la posición más cómoda para ti y no tengas prisa por introducir el dedo en la vagina; quizá debas masajear un poco, con pequeños movimientos circulares y entrar muy poco a poco. La primera regla es siempre respetarse, así que si al principio te resulta difícil, no te preocupes; tómate tu tiempo y, si es necesario, deja de hacerlo y vuelve a intentarlo al día siguiente.
Una vez que hayas introducido el dedo o los dedos en la vagina, si el cérvix está bajo, lo encontrarás introduciendo sólo una falange; si está en una posición intermedia, probablemente introducirás un par de falanges, y si está en su punto más alto puede que tengas que introducir todo el dedo. Evidentemente, para percibir sus movimientos, deberá repetir la operación varias veces a lo largo del ciclo menstrual, y como la posición también puede variar a lo largo del día, es conveniente colocarse siempre en la misma posición y realizar la autoexploración siempre a la misma hora. Por último, para comenzar la autoexploración quizás el mejor periodo sea alrededor de la fase menstrual, ya que el cérvix está más bajo y duro, o incluso durante el sangrado, ya que está en su punto más bajo para facilitar la expulsión de la sangre.

¿Qué vas a sentir? El cérvix tiene una forma redonda con un pequeño agujero en el centro. Si estás en la fase no fértil, la consistencia del cérvix será más dura y tendrás la sensación de tocar la punta de la nariz; si en cambio estás en la fase fértil, su consistencia será más blanda y tendrás la sensación de tocar los labios.
Obviamente al principio no es seguro que puedas sentirlo inmediatamente, quizás tengas que buscarlo un poco. Como punto de referencia puedes buscar primero el agujerito y luego intentar recorrer su circunferencia: si es redondo, ¡lo has encontrado! En ese momento lleva la atención a las sensaciones que tiene al tacto: ¿es compacto o suave? ¿Alto o bajo? ¿Cerrado o abierto? ¿Húmedo o seco?

¿Por qué es importante tomar conciencia del cérvix? Porque es uno de los indicadores del periodo fértil, aunque obviamente no podemos basarnos sólo en la posición y consistencia del cérvix para estar seguras de ser fértiles o no, y por tanto decidir si tener o no relaciones sexuales sin protección. Sobre todo al principio, porque no es fácil interpretar correctamente los cambios en el cuello del útero y se necesita mucha práctica. Además, hay otros parámetros que podemos combinar con estos datos para que la información sea aún más fiable, y son la calidad del moco cervical y la temperatura basal.
En cualquier caso, incluso sin considerar estos datos con el puro fin de la fertilidad, creo que sea una forma de conocer mejor nuestro cuerpo y nuestra ciclicidad, y de romper poco a poco los tabúes que nos han acompañado durante demasiado tiempo. Por ejemplo, podemos notar que las sensaciones durante la penetración también cambian según la posición en la que se encuentre el cérvix, quizás cuando está más bajo somos más sensibles y necesitamos una penetración superficial y movimientos suaves y lentos, mientras que cuando está más alto necesitamos una penetración más profunda y movimientos más rápidos e intensos. Quién sabe, cada una es diferente y tenemos todo el derecho a elegir y esperar del otro sólo lo que nos gusta y nos crea placer, pero por supuesto primero debemos conocernos a nosotras mismas y saber qué nos da placer en las distintas etapas, porque estamos en constante cambio. Así que ¡que tengan una buena exploración!

Ahava, Francesca Zangrandi

PD. La próxima cita de esta columna será el primer lunes de mayo, pero, mientras tanto, si deseas mantenerte actualizada sobre los diversos artículos que publico en el blog, puedes suscribirte al boletín en la página web www.quintadimensione.net, poner “Me gusta” en la página Facebook Quinta Dimensione – Francesca Zangrandi o seguirme en mi Instagram https://www.instagram.com/francesca_quintadimensione/. Y si crees que este artículo pueda interesar a alguien que conoces, puedes compartirlo. Muchas gracias!

Ediciones anteriores de la columna “Lunes de mujeres”:
EL MITO DE LA VIRGINIDAD FEMENINA
HIMEN Y VIRGINIDAD
VAGINA, LA PUERTA DE LA VIDA
ANATOMÍA DEL SUELO PÉLVICO
PERINÉ, LUGAR SAGRADO Y NO RECONOCIDO
PELVIS FEMENINA
ANATOMÍA OCULTA DEL CLÍTORIS
EL PODER APOTROPAICO DE LA VULVA
SOBRE VULVA Y DIVERSIDAD
YONI, PORTAL DIVINO DEL CUERPO-TEMPLO FEMENINO
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VIVIR EN ARMONÍA CELEBRANDO LA PROPIA NATURALEZA CÍCLICA
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