Primera luna nueva en Aries 2023

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Esta semana promete ser efervescente: anoche el Sol entró en el signo de Aries, marcando el equinoccio de primavera, y esta tarde se perfeccionará la primera luna nueva de la primavera y el nuevo año astrológico, por lo que será el momento en el que estaremos sembrando las semillas de las intenciones no sólo de este nuevo ciclo lunar que comienza, sino también de este nuevo año que tenemos por delante.   Sol y Luna estarán en el grado cero de Aries, el número de las infinitas posibilidades, lo que nos habla de un gran nuevo comienzo. De hecho, Aries es el primer signo del zodiaco, el que pone las cosas en marcha: Aries es la yema que brota, el nacimiento de una idea o de un sentimiento, el inicio de una acción y todo lo que se refiere a la primera fase de algo. Y la próxima luna nueva también ocurrirá en este signo, así que realmente tenemos la oportunidad de abrirnos a lo nuevo y cerrar con lo viejo.

En el signo de Aries, además de los dos luminares, se encuentran Mercurio, Quirón, Júpiter, Vesta y Eris, por lo que la energía del Fuego se hace sentir con fuerza.
Según Carl Gustav Jung, el elemento Fuego está asociado a la intuición: el término “intuir” deriva del latín “intuèri”, que significa “mirar dentro”, es decir, para desarrollar la intuición y abrir así un campo de infinitas posibilidades, se nos pide que entremos en contacto con nuestro mundo interior, con nuestra alma. Y por cierto, los dos luminares también están en conjunción con Neptuno en Piscis, recordándonos precisamente que es importante permanecer conectados con nuestro corazón y que deben ser nuestros deseos más profundos los que guíen nuestras acciones y pasos.

Además, recordemos que el arquetipo de Aries es el Guerrero o la Guerrera que con coraje y determinación actúa para alcanzar su objetivo, que no teme romper las viejas estructuras que desea cambiar. Aries nos insta a activar nuestro Guerrero interior, pidiéndonos que nos hagamos valer y expresemos claramente nuestra voluntad; así pues, sintonicemos con los deseos profundos de nuestro corazón, de nuestra alma, y luego avancemos en la dirección que queremos tomar, con toda la pasión, el entusiasmo, el coraje y la inventiva que nos da Aries.

Y en este momento no sólo están todos los planetas directos, sino que energéticamente estamos en la época del año en que aumenta el yang, cuando empezamos a sentir la necesidad de movernos, de tener libertad de acción, de planificar y crear. Y para la Medicina China, la primavera es la estación dominada por el elemento Madera: la naturaleza de la Madera requiere la libre autoexpresión, rechazando toda restricción y limitación; psíquicamente, la Madera se expresa con la capacidad de planificar, de desarrollar ideas con entusiasmo e inspiración creativa, coraje y ambición, mientras que emocionalmente se expresa como visión, dirección y canalización de energías. Es decir, la energía de la Madera concibe un objetivo y pone la semilla de la visión en acción. De hecho, en la medicina china, el valor para actuar y la determinación están relacionados con el elemento Madera, y en el cuerpo el elemento Madera se expresa a través del Hígado y la Vesícula Biliar (no es casualidad que cuando nos referimos a una persona valiente digamos que “tiene agallas” o “tiene hígado”).   El Hígado y la Vesícula Biliar en la medicina china representan nuestra capacidad de acción en la vida; más concretamente, representan la mente y el brazo: el Hígado se encarga del proyecto, mientras que la Vesícula Biliar se encarga de su realización práctica. Sin embargo, si la energía del movimiento Madera no está equilibrada, podemos ser incapaces de tomar decisiones, carecer de iniciativa, estar desmotivados; o por el contrario, podemos ser impulsivos y temerarios, por lo que en todos los casos anteriores, sería bueno equilibrar un poco la energía Madera (aquí tienes algunos consejos).

Así pues, esta luna nueva nos aporta nuevas energías, nos impulsa a la acción, nos invita a tomar las riendas de nuestra vida sin dejarnos abrumar por el miedo: si las yemas reflexionara sobre el momento “adecuado” para renacer, el invierno podría durar eternamente, por lo que inevitablemente debe llegar el momento en que la acción prevalezca sobre el miedo, pues de lo contrario la inmovilidad frenaría cualquier movimiento hacia la evolución.
Es, pues, el momento de actuar, de poner en marcha nuestro coraje: la palabra “coraje” deriva del latín “coratĭcum” o “cor habeo”, adjetivo derivado de la palabra compuesta “cor”, “cordis” (corazón) y el verbo “habere” (tener), por lo que podemos traducirla como “tener corazón”. Igor Sibaldi nos señala también que, como muchas otras palabras que terminan en “aje”, la palabra “coraje” indica una acción que tiene un propósito preciso (por ejemplo, “aterrizaje” es llegar al suelo y “anclaje” es el anclarse) y también la amplitud de algo (por ejemplo, “voltaje”, “amperaje”, etc…); y por lo tanto sugiere que “coraje” significa hacer cosas que revelan, especialmente a nosotros mismos, nuestro corazón, nuestra autenticidad.

Y la semana, que comenzó con un estallido, seguirá trayéndonos grandes movimientos, porque el jueves Plutón entrará en el signo de Acuario: hace más de dos siglos que no transita por este signo, por lo que en los próximos años experimentaremos una energía que nunca antes hemos vivido. Plutón es el planeta de la transformación, el gran iniciador del zodiaco que nos da la oportunidad de ir a contactar con nuestras vulnerabilidades, con nuestras sombras, recuperando fragmentos de nosotros mismos, pero lo hace haciéndonos experimentar la muerte de ciertas partes de nosotros, para que aflore la verdad y renazca nuestra parte más auténtica.
Y el signo de Acuario es el revolucionario, el que mira al futuro, a lo nuevo, a la libertad, a la independencia, al cambio, pero que también está conectado con la conciencia, no sólo individual, sino también colectiva. Así que probablemente experimentaremos grandes revoluciones de conciencia en los próximos años, aprendiendo a ser nuevos humanos, creando una nueva humanidad.

Feliz luna nueva, Francesca Zangrandi

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