Último cuarto lunar en Géminis

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Esta noche, justo antes de la medianoche, se perfeccionará el último cuarto lunar. Cuando la Luna está menguante, nos ayuda a limpiar, a soltar lo viejo para dejar espacio a lo nuevo; el mes pasado el último cuarto de Luna se produjo en el signo de Tauro, mientras que esta vez estará en el signo de Géminis. Los últimos cuartos de luna son puntos de inflexión o encrucijadas que abren el camino al novilunio y al nuevo ciclo lunar, y esta fase nos prepara para el equinoccio de otoño del 23 de septiembre y la luna nueva en Libra del 25 de septiembre.

La energía de Géminis nos habla de comunicación y nos conecta con el poder de la palabra, ayudándonos a expresar quiénes somos y qué queremos, pero también nos habla de movimiento, rapidez, curiosidad, vivacidad y exuberancia; es un signo de Aire que nos lleva a quedarnos en la mente y a vagar sin rumbo. Sin embargo, el Sol está en el signo de Virgo, un signo de Tierra que nos ayuda a enraizarnos y nos invita a volver al cuerpo, a la rutina, al bienestar, al servicio. Tanto Virgo como Géminis están regidos por Mercurio, y todos ellos están asociados a entornos con reglas, como la escuela y el trabajo, por lo que marcan una época de pragmatismo y compromiso.

Pero Mercurio está retrógrado, así que los tiempos se alargan, es el momento de reevaluar y redefinir las cosas. Y luego la Luna forma una T cuadrada con el Sol en Virgo (que está junto a Venus y los asteroides Eros y Melusina) y con Neptuno en Piscis. Este último, en particular, es responsable de mucha confusión e indecisión, por lo que, si es posible, posponemos las decisiones importantes, o al menos intentamos evitar hacerlo todo en el último momento y optamos por la planificación.

He dicho muchas veces que para salir de las energías de las T cuadradas y del diálogo que se crea entre los planetas implicados, lo ideal es dirigirse hacia la energía opuesta al ápex. En este caso el ápex está representado por la Luna en Géminis, por lo que la dirección es el signo de Sagitario, que nos habla de la iluminación y nos lleva al lado espiritual de la vida, instándonos a ser honestos y veraces sobre nuestro propósito en la vida y retándonos a actuar en consecuencia. Y justo enfrente de la Luna encontramos a Medusa en Sagitario, que nos muestra nuestros lados ocultos y esa ira salvaje que nos han enseñado a temer y reprimir. En el mito, Medusa era una de las Gorgonas, y su cabeza con cabellos de serpientes era capaz de petrificar a cualquiera que la mirara; pero Medusa no era inicialmente así, de hecho tenía muchos pretendientes, pero fue violada por Poseidón (Neptuno) en el templo de Atenea, y ésta se enfureció tanto que convirtió el pelo de Medusa en serpientes y convirtió su rostro en algo tan aterrador que petrificaba a cualquiera que la mirara.

En astrología, Medusa representa el punto de la vida en el que se pagan las decisiones equivocadas y en el que podemos seguir cometiendo el mismo error si no aprendemos la lección. Pero al mismo tiempo nos impulsa a ir por la vida en busca de la verdad. Y el signo de Sagitario nos invita a captar el sentido de las cosas, a comprender el principio más allá del fenómeno, a captar la razón de las cosas más allá de su manifestación, a captar el orden superior más allá de la perspectiva limitada que tenemos en este plano de la realidad. Así que no dejemos pasar la oportunidad de aclarar varias cosas en nuestra vida, para aligerar, para dejar ir lo que ya no es necesario o lo que ya no sentimos que vibra en nuestra frecuencia, para crear espacio para lo que realmente sentimos que es nuestra verdad. Francesca Zangrandi

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