Primer cuarto lunar en Aries y Venus Star Point

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El año comenzó con una luna nueva en Capricornio, un signo que nos dio la disciplina para sembrar las semillas de una estructura sólida que nos ayude a alcanzar nuestras metas más altas y la terquedad para no rendirnos ante la primera dificultad. Y mañana por la tarde se perfeccionará el primer cuarto lunar en el signo de Aries, dando así nueva energía a nuestros primeros pasos para que podamos llevar adelante lo que hemos sembrado como intención.

La Luna está en conjunción con dos asteroides: se encuentra entre Hekate y Eris, el primero representa a la diosa Hécate y la segunda a la hermana de Aries (Marte). Hécate es tan inmensa que es difícil decir en pocas palabras quién es, y de hecho se le han dado muchos nombres diferentes, como trivia, que viene de “trivius”, que significa “adorada en las encrucijadas”. De hecho, Hécate vigila y preside las encrucijadas, lugares de concentración de energías, donde se nos invita a elegir; no por casualidad, en algunas representaciones Hécate tiene tres cabezas, cada una mirando en una dirección diferente, y es la diosa de las elecciones y de la libertad de elección. Como asteroide, Hekate nos habla de libertad (de pensamiento, de palabra, sexual, etc.), de emancipación, de predisposición a la adivinación y a la clarividencia, y nos recuerda que no debemos ignorar nuestras respuestas instintivas y emocionales; Hekate es el límite entre lo que fue, lo que es y lo que está por venir, y al enseñarnos que la verdadera sabiduría está en nuestro interior, nos conduce de vuelta a nuestra luz.
Eris en la mitología era la diosa de la discordia, la que lanzó la manzana que dio origen a la Guerra de Troya. En la astrología nos muestra la herida de la injusticia, la rabia por las opresiones y los condicionamientos de un sistema corrupto, por lo que puede estar asociada a las dificultades, las peleas, las rivalidades, la venganza, pero también al ingenio, la energía, la claridad mental en las emergencias y el deseo de trabajar para alcanzar la felicidad.

Por otro lado, el Sol (nuestra esencia) está en conjunción con Venus (nuestro corazón), Plutón (el planeta del poder y la transformación) y el asteroide Juno (que representa a la diosa Juno y en astrología nos habla del sentido de la justicia y la defensa de nuestras ideas).
Venus, por cierto, está en moto retrógrado, y desde la última luna nueva ha comenzado a transitar por un poderoso portal de transformación, cerrando su ciclo como estrella vespertina y, en compañía de Plutón, iniciando su metamorfosis en estrella matutina. Y en este periodo de profunda transformación, la invitación es a soltar lo que creíamos que nos definía y abrazar lo que realmente somos, en lo más profundo de nuestra alma.

Y también mañana se producirá el primer Venus Star Point: se crea cada vez que Venus, el Sol y la Tierra se alinean, y a partir de ahí cambia el momento en que vemos a Venus desde la Tierra.
En un ciclo de ocho años Venus se pone retrógrado cinco veces, y en cada uno de estos momentos se crea una alineación entre Venus, el Sol y la Tierra, en la que Venus se encuentra entre el Sol y la Tierra; estos cinco momentos son el equivalente a una luna nueva, en el sentido de que inician el ciclo de dieciocho meses que formará un pétalo en el pentagrama, y cada pétalo es una escuela arquetípica bajo la influencia de un signo del zodiaco. Nueve meses después de la alineación, se produce un nuevo Venus Star Point, pero esta vez Venus está directo y el Sol se encuentra entre Venus y la Tierra; esta alineación es el equivalente a una luna llena, en el sentido de que es el momento en que culmina el ciclo de Venus.

Y mañana, al estar retrógrado, Venus se encontrará entre el Sol y la Tierra, alineándose en el grado 18 de Capricornio: el nueve (1+8=9) se considera un número sagrado y representa la finalización de un ciclo, contiene en sí mismo el doble concepto de principio y fin, muerte y renacimiento; en un sentido elevado, es el número de la iniciación, porque marca el final de una fase de desarrollo espiritual y el comienzo de otra superior (simbolizada por el paso de las unidades a las decenas). Su relación con el ciclo infinito de vida-muerte-renacimiento nos recuerda la figura geométrica del círculo, en la que no se distingue el principio del fin, recordándonos la eternidad del movimiento, la perfección, la ausencia de división, la homogeneidad.
Y de hecho, este Venus Star Point cierra un ciclo que comenzó hace ocho años, en enero de 2014, cuando hubo también un Venus Star Point en el signo de Capricornio con Venus retrógrado: en aquella ocasión se inició un ciclo energético, como si de una luna nueva se tratara, y después de cuatro años, en enero de 2018, hubo un nuevo Venus Star Point en el signo de Capricornio, pero esta vez Venus estaba directo, y al igual que cuando la luna está llena, se produjo la culminación de lo que habíamos empezado a valorar, amar o crear cuatro años antes.

Ahora este ciclo se cierra y se abre uno nuevo, que traerá una nueva historia. Así que es un momento ideal para hacer algún tipo de balance, y como Venus rige los signos de Tauro y Libra, podríamos replantearnos cómo hemos construido y tejido las relaciones durante estos ocho años, cómo hemos gestionado nuestros recursos, cómo hemos utilizado nuestros dones y cómo hemos trabajado nuestra autoestima.
Pero no olvidemos que Venus también nos habla del autoamor, por lo que en este momento se nos invita a sanar sobre todo nuestra relación con nosotros mismos, perdonándonos y cuidándonos, porque para sanar nuestras relaciones con los demás primero debemos sanar nuestra relación con nosotros mismos. Francesca Zangrandi

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