Esta noche, la Luna ha alcanzado su máxima expansión en el signo de Capricornio. Como en cada luna llena, el Sol y la Luna estarán en oposición: por un lado, el Sol en Cáncer y por el otro la Luna en Capricornio.
Tanto Cáncer como Capricornio son signos cardinales, es decir, marcan el comienzo de las estaciones, por lo que es característico de ellos iniciar algo nuevo. Cáncer da el pistoletazo de salida a la vida con el acto creativo por excelencia, es decir, no sólo la creación de una nueva vida, un hijo, sino de cualquier cosa, como un proyecto, una idea, etc… Así que podríamos decir que representa al padre nutricio, que cuida del hijo protegiéndolo y apoyándolo emocionalmente, es decir, a la madre. Capricornio, por su parte, también tiene una fuerte matriz parental, pero corresponde más al progenitor que da las normas, que enseña disciplina y sentido del deber, representando así al padre. En otras palabras, Cáncer nos impulsa a crear lo que sentimos con fuerza en nuestro interior, a arremangarnos para crear lo que sentimos que es nuestra misión, nuestro proyecto del alma; mientras que Capricornio nos ayuda a llevar a cabo nuestro proyecto y realizarlo, cueste lo que cueste.
Tradicionalmente, Capricornio se asocia con el trabajo y la carrera profesional; es un signo que nos invita a vivir una vida con propósito, con una finalidad. El trabajo también puede ser algo distinto a la idea clásica que tenemos del trabajo, como una afición, un hijo, la jardinería, la práctica de la meditación, … Y una vez que tenemos claro qué “trabajo” encarna la misión de nuestra alma, Capricornio nos pide integridad: ser coherentes con nuestros ideales, comprender quiénes somos y vivir en la verdad, encontrando también un equilibrio entre el trabajo y la vida privada.
Y Capricornio, el signo de Tierra por excelencia, de alguna manera también crea una estructura que nos ayuda a contener nuestras emociones (Cáncer, signo de Agua), para que no nos sintamos abrumados por ellas ni las derramemos incontroladamente donde es mejor evitarlas.
Capricornio es el signo del tiempo a largo plazo, de la construcción paciente, de “hacer las cosas como es debido”. Esta Luna ha puesto de manifiesto lo que realmente estamos construyendo en nuestra vida, pidiéndonos que afrontemos la realidad, sin atajos ni ilusiones, asumiendo nuestras responsabilidades.
Es una luna que no perdona el autoengaño: ha sacado a la luz dónde nos estamos engañando a nosotros mismos, dónde estamos posponiendo una decisión, dónde se necesita más madurez en lugar de aún más esfuerzo. Capricornio no pide que hagamos más: pide que hagamos lo correcto, con criterio y con cuidado.
Dado que Capricornio está regido por Saturno, el señor del tiempo y la estructura, esta luna llena nos invita a afrontar la realidad de nuestra vida con una honestidad radical. Y al estar en oposición al Sol en Cáncer, esta luna también ha traído consigo una tensión concreta: por un lado, la necesidad de seguridad emocional, de raíces, de cuidados (Cáncer); por otro, la necesidad de realización concreta, de responsabilidad hacia el mundo exterior (Capricornio).
¿Estamos honrando ambas partes de nosotros mismos, aquella que necesita que la cuiden y aquella que necesita construir algo sólido?
También es un buen momento para hacer balance, ya que nos encontramos a mediados de 2026, y esta luna llena está relacionada con la luna nueva en Capricornio que tuvimos en enero de este año.
¿Qué habíamos sembrado?
¿Qué está maduro y listo para ser cosechado, y qué, por el contrario, hay que dejar ir porque ya no sostiene la estructura que queremos construir?
Mi balance
Acepto la invitación de esta luna: si me sigues desde hace tiempo, sabes que mi forma de trabajar está cambiando, y para honrar de verdad a quienes eligen invertir tiempo, confianza, energía y dinero en trabajar conmigo, he decidido dar prioridad a quienes están realizando el recorrido individual LA BRÚJULA o a quienes me solicitan lecturas astrológicas, clases de pilates (individuales o en grupo – estas últimas, los miércoles a las 18:30, hora de España) y asesoramientos.
Esto significa que, a partir de ahora, es posible que el blog no sea tan constante como lo ha sido en los últimos años. No es una decisión que tome a la ligera: escribir estos artículos en cada fase lunar es algo que llevo haciendo desde hace años, aquí en el blog desde 2019 y, antes incluso, en las redes sociales, pero es precisamente la honestidad lo que nos pide Capricornio. Y, a veces, la responsabilidad también implica elegir en qué ámbitos ya no podemos estar presentes de la misma manera.
No obstante, seguiré ofreciendo contenido a quienes quieran seguir las energías lunares y astrológicas también a través del boletín; por lo tanto, si quieres seguir recibiendo estas reflexiones, solo tienes que suscribirte aquí.
Gracias por estar aquí, sea cual sea la forma en que este camino siga uniéndonos.
Feliz luna llena, Francesca Zangrandi

