Lions Gateway, la puerta del León

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Como sabemos, el mes de agosto representa el número ocho, simbolizado por el infinito y vinculado a la fertilidad y prosperidad. Además, el número ocho también representa el viaje infinito del alma, recordándonos que somos mucho más que nuestro cuerpo, que la muerte es realmente sólo una transición y que nuestra alma continuará viviendo incluso después (como lo hizo antes que nos encarnáramos en esta vida y en este cuerpo), por lo que es importante reconocer cuál es nuestro contrato del alma y llevar nuestra verdadera esencia a todo lo que somos y hacemos.

Y mañana, 8 de agosto, entraremos en la Puerta del León, «Lions Gateway», una alineación cósmica que tiene lugar cada año: del 8 al 12 de agosto, Sirio se acerca a la Tierra y se alinea con el Cinturón de Orión y las Pirámides de Giza, abriendo un portal cósmico entre los reinos físico y espiritual, y de este modo nos permite recibir una energía intensa en nuestro corazón que nos ayuda a disolver todas las resistencias y todas las estructuras que nos han protegido en el pasado, para finalmente poder manifestar nuestro verdadero yo.
Es hora de quitarse las máscaras y mostrarnos cómo somos, primero a nosotros mismos y luego a los demás, abriendo nuestros corazones y buscando nuestra verdad, para alinearnos con este portal que viene a ayudarnos a encarnar físicamente nuestro ser divino.

Mientras el Sol irradia nuestros cuerpos físicos (aún más cuando está en el signo de Leo), Sirius irradia nuestros cuerpos espirituales; por lo tanto, la apertura del portal de Leo nos ayudará a elevar nuestras frecuencias, dándonos la posibilidad de acceder a niveles más altos de conciencia. En particular, este portal nos conectará con la energía crística masculina, para que podamos alinearnos con el impulso creativo de la voluntad divina y finalmente manifestar lo que hemos llegado a compartir.

El amor es una fuerza unificadora: atrae cosas y las mantiene en relación entre sí. Esta unidad permite que nuestras partes separadas permanezcan en relación con algo más grande que ellas mismas. Al entrar en el corazón, en nuestro cuarto chakra, no sólo trascendemos el ego para desatar los límites que nos habíamos fijado y fusionarnos en el éxtasis del amor, sino que también podemos lograr el equilibrio entre lo masculino y lo femenino dentro de nosotros, para lograr manifestar concretamente lo que deseamos.
El amor hace sagrado lo que es terrenal, por lo que es hora de vivir en el amor, por amor, a desde el amor y con amor. Ahava, Francesca Zangrandi

 

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