Mañana se perfeccionará la luna nueva en Aries, el primer signo del zodiaco, el que da el pistoletazo de salida: Aries es la yema que brota, el nacimiento de una idea o un sentimiento, el inicio de una acción y todo lo que se refiere a la primera fase de algo.
El arquetipo de Aries es el Guerrero o la Guerrera que con valentía y determinación actúa para conseguir su objetivo, que no teme romper viejas estructuras que desea cambiar, por lo que nos insta a activar nuestro Guerrero interior, pidiéndonos que nos hagamos valer y expresemos claramente nuestra voluntad. Aries encarna el “yo soy”, por lo que nos insta a desarrollar la autonomía, amplificar la personalidad y adquirir independencia.
El cielo alberga nada menos que siete cuerpos celestes en Aries, sin contar los asteroides, por lo que este nuevo ciclo lunar comenzará con un marcado carácter ariano, abordando temas como la identidad, el deseo, la autonomía, el impulso vital, la dirección y la afirmación.
Pero no lo hace en un Aries ingenuo, porque los luminares se encuentran en los últimos grados del signo, donde Aries ya es menos reactivo y más consciente. El Sol y la Luna están en conjunción con Quirón, el sanador herido, por lo que esta luna nueva tiene un aire de sanación: se ponen de relieve las heridas relacionadas con la identidad, la autoafirmación y el derecho a existir tal y como somos, pero no solo estamos en los últimos grados del signo, donde hay más conciencia, sino que también está Neptuno atravesando Aries, por lo que es el momento de comprender o recordar que las heridas siempre se sitúan a nivel del ego, mientras que a nivel del alma no hay nada que sanar.
Al comienzo de Aries tenemos un stellium formado por Neptuno, Mercurio, Marte y Saturno. Todos ellos forman, por un lado, un sextil con Urano en Tauro (conjunción con Venus), que se encuentra en el último grado del signo, a punto de pasar definitivamente al signo de Géminis, y por otro, un sextil con Plutón en Acuario: todo apunta a grandes cambios y transformaciones, tanto internas como externas, lo que hace que el momento sea muy inestable, por lo que podríamos sentirnos inseguros y vulnerables.
Pero el cielo parece preguntarnos:
“¿A qué te estás aferrando?”
“¿Dónde encuentras el centro en todo este movimiento?”
Y Marte, el regente de esta luna nueva, está en sextil exacto con Plutón, recordándonos que, en el caos, la incertidumbre y la vulnerabilidad, el centro lo encontramos dentro de nosotros, en nuestro corazón.
Con esta energía de Aries tan intensa, es el momento de encarnar nuestra nueva identidad y ocupar con valentía nuestro propio espacio. El concepto de “ocupar espacio” está especialmente en sintonía con Aries: no es sólo una expresión física, sino también metafórica; ocupar espacio significa reclamar el derecho a existir tal como eres, a expresar tus pensamientos y a perseguir tus deseos sin disculparte. Por tanto, es una postura poderosa contra los mensajes sociales o interiorizados que sugieren encogerse.
Ocupa tu espacio con valentía y confianza.
Feliz luna nueva, Francesca Zangrandi
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