Mañana por la mañana, mucho antes de que salga el sol, se perfeccionará el primer cuarto lunar, que se produce cuando la Luna forma una cuadratura con el Sol. Por un lado, la Luna en Leo, signo de Fuego, y por el otro el Sol en Tauro, signo de Tierra.
En la fase del primer cuarto lunar tenemos la oportunidad de revisar los puntos fijados en la luna nueva y preguntarnos si estamos haciendo todo lo posible para realizar nuestros objetivos y si existe algún impedimento. Sin embargo, tanto Leo como Tauro son signos fijos, por lo tanto, bastante obstinados y poco propensos al cambio.
El signo de Leo nos invita a volver a centrar nuestra atención en el corazón, para reencontrar allí nuestro centro, pero también es el signo en el que la expresión se vuelve necesaria, y la Luna se encuentra en una conjunción muy estrecha con el asteroide Eros, el dios del amor sexual y del deseo, que en astrología representa la pasión, el deseo y la creatividad. La energía de Tauro, por su parte, nos conecta con la forma y nos lleva a volver a contactar con el cuerpo, los sentidos, el placer, el disfrute de la vida, a conectar con la Madre Tierra, la materia, pero también con la abundancia, la prosperidad, la manifestación, el valor que damos a las cosas y, sobre todo, a nosotros mismos. Y el Sol forma una cuadratura en T, por un lado, con la Luna y Eros en Leo, y por otro con Plutón en Acuario.
Venus, regente de Tauro, se encuentra en conjunción muy estrecha con Urano, ambos en el último grado de Tauro, a punto de adentrarse en el signo de Géminis y formando un sextil con Júpiter en Cáncer.
Venus con Urano trae cambios repentinos en los valores, las relaciones y los hábitos financieros. Podrían producirse cambios inesperados que nos empujan hacia una mayor libertad y autenticidad, mientras que el sextil con Júpiter en Cáncer favorece el crecimiento emocional y nos anima a tomar decisiones que alimentan nuestro bienestar. A medida que Venus entre en Géminis, la atención se desplazará hacia la comunicación y la comprensión, por lo que podríamos sentirnos impulsados a explorar nuevas perspectivas en las relaciones y a expresarnos de forma más abierta y honesta.
Este primer cuarto lunar marca un punto de inflexión: tensión entre la comodidad y la visibilidad, la vacilación frente a la acción, la conciencia interior frente a la expresión exterior. Y es aquí donde muchos se detienen, no porque les falte claridad, sino porque se sienten observados.
¿Somos capaces de seguir adelante, aunque no estemos completamente seguros de nosotros mismos?
¿Somos capaces de hacernos visibles antes de sentirnos “listos”?
¿Somos capaces de actuar con el corazón, no solo con la mente?
Estamos en un punto en el que se nos pide una acción: no una acción perfecta, no una acción completa, sino una acción valiente. Francesca Zangrandi
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