Mañana por la mañana se perfeccionará el último cuarto lunar. Cuando la Luna está menguante, nos ayuda a limpiar, a soltar lo viejo para dar paso a lo nuevo; el mes pasado el último cuarto lunar ocurrió en el signo de Escorpio, mientras que esta vez estará en el signo de Sagitario, y una característica común de los dos signos es «ir más allá».
Escorpio nos enseñó a profundizar para encontrar la vida debajo de la muerte aparente, a cavar bajo la superficie de las cosas para transformar o dejar ir lo que ya no vibraba con nosotros y sacar a la superficie las verdades que se escondían más allá de las apariencias. Y ahora Sagitario nos invita a captar el significado de las cosas, a entender el principio más allá del fenómeno, a captar la razón de las cosas más allá de su manifestación, a sentir el orden superior más allá de la perspectiva limitada que tenemos en este plano de la realidad.
Sagitario abre horizontes y nos permite ir más allá de los límites de nuestro hábitat hacia nuevos lugares, tiene una visión amplia de las cosas, y no se limita a lo particular, no se enreda en los detalles. Mientras que Escorpio es un signo fijo y, por tanto, tiende a aferrarse a sus posiciones, Sagitario es un signo mutable, naturalmente inclinado al movimiento y al cambio, hambriento de experiencias y de nuevos horizontes que conquistar.
Así, por un lado tenemos a la Luna, que nos invita a ser confiados, positivos, abiertos al cambio, y que nos da la visión de horizontes lejanos por conquistar y una gran necesidad de libertad; y por otro tenemos al Sol en Piscis, otro signo mutable que nos sumerge en el inconsciente y nos pone en contacto con nuestra alma, con nuestro mundo interior.
Dos energías que parecen estar en contraste: por un lado, el Fuego (Sagitario) que nos anima a lanzarnos hacia fuera, hacia lo nuevo, y por otro, el Agua (Piscis) que nos invita a conectar con el interior. Pero ambos son signos mutables, y además el signo de Piscis es el último del zodíaco, se encuentra en la brecha entre el invierno y la primavera, entre los últimos alientos helados y los primeros rayos cálidos del sol, por lo que podemos percibir una energía inestable que oscila entre la necesidad de permanecer en nuestro caparazón y el impulso de abrirnos al mundo exterior.
Tanto Sagitario como Piscis están regidos por Júpiter, que, en el momento del último cuarto lunar, acabará de entrar en el signo de Cáncer, liberando una energía que había sido revisada internamente durante la retrogradación. Júpiter es el planeta de la expansión, el crecimiento, la abundancia y las oportunidades, y al reanudar su movimiento directo, retoma los procesos que estaban en pausa, especialmente todo lo relacionado con el mundo emocional, la familia, el hogar y las bases de la seguridad personal. Y en el plano emocional, este tránsito invita a volver a confiar en la vida: Júpiter aporta optimismo, fe y apertura; cuando está en Cáncer, este optimismo no se manifiesta de forma ruidosa, sino más bien como una sensación de contención, con la percepción de que hay algo que nos sostiene, nos protege y nos permite avanzar con mayor tranquilidad.
Con este cuarto lunar nos preparamos para cerrar procesos y dejar espacio para que nazcan y se desarrollen nuevas aventuras. Cerramos el ciclo que comenzó con la luna nueva en Acuario el mes pasado, pero también comenzamos a cerrar un ciclo que empezó con la luna nueva en Sagitario en diciembre de 2023.
¿Qué comenzó entonces?
¿Cómo se desarrolló lo que empezamos entonces?
¿Y cómo hemos llegado a este último cuarto lunar?
¿Estamos bien encaminados para llegar al destino deseado?
¿O es necesario cambiar algo?
Porque podemos decidir cómo queremos terminar este capítulo. Podemos decidir cómo queremos contar el final de esta historia.
Ahava, Francesca Zangrandi
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