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Mañana nos acompañará la luna nueva en Leo, el signo zodiacal que representa al Rey fuerte y valiente que expresa a sí mismo y su singularidad.
En este signo no sólo se encuentran el Sol y la Luna, sino también Mercurio; y Marte está en Aries, por lo que el elemento Fuego está muy presente en este momento.

El Fuego es el elemento asociado al tercer chakra: el fuego enciende la luz de la conciencia y nos permite activar nuestro poder, dirigiendo nuestras actividades hacia un propósito superior; la tierra (primer chakra) y el agua (segundo chakra) fluyen hacia abajo, están sujetos a la gravedad, pero el fuego tiende hacia arriba, destruyendo la forma y llevando la energía bruta a una nueva dimensión.
El propósito del tercer chakra es la transformación, así que dejemos que este fuego se transforme; usémoslo para quemar todo lo que nos impide expresarnos con verdad y finalmente permitirnos abrazar nuestro poder interior y manifestar quiénes somos.

De hecho, la enseñanza de Leo nos habla de identidad y singularidad: quiere que nos sintamos autorizados a ser nosotros mismos, a expresarnos libremente y a compartirnos con el mundo.
Leo es el primer signo en convertirse en un verdadero cocreador de la propia existencia, por eso es hora de escucharnos, de comunicarnos con el corazón y contactar con nuestro niño interior, la divinidad que somos, para experimentar la alegría y el deseo de crear. Nuestro niño interior es el creador del mundo y nos pide redescubrir la capacidad de disfrutar y, a través de este placer, crear nuestra vida.

Esta luna nueva nos pide que reconozcamos nuestra verdadera esencia y que encontremos el valor para dejarla expresarse y manifestarse. El Sol en Leo nos habla de afirmación personal, que podríamos comparar con la búsqueda de la piedra filosofal, es decir, la búsqueda del oro, del potencial individual dentro de nosotros mismos.
Y Marte, en trígono con la Luna y el Sol, apoya todo esto empujándonos a conquistar nuestro espacio individual afirmándonos a nosotros mismos y a nuestros deseos, y a avanzar sin miedo.

Todo nos empuja a reconectarnos con nuestro centro radiante, con nuestra fuente original de energía y creatividad, con todo lo que hace latir nuestro corazón con pasión; y si sabemos canalizar esta energía, viviremos un período de gran productividad y creatividad.
Leo nos enseña que todo es posible y nos invita a no dudar nunca de nosotros mismos y de nuestros sentimientos, instándonos a escuchar nuestro corazón y a ir con confianza hacia nuestros sueños y deseos; ¡por lo tanto, que la búsqueda de nuestro sol interior pueda realizarse y expresarse plenamente!

Feliz luna nueva, Francesca Zangrandi

 

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