Lammas y luna nueva en Leo

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Mañana no sólo será luna nueva en Leo, sino también se celebrará Lammas, una de las ocho celebraciones solares (Sabba) que representan la energía cambiante de la naturaleza.
Es la fiesta de la Gran Madre, en la que se celebra la abundancia: la Madre Tierra, de hecho, aparece en su plenitud, dando a luz sus frutos que alcanzan la madurez y podemos beneficiarnos de toda su abundancia mientras disfrutamos de la cosecha.

El nombre proviene del sajón hlaf-mass, la fiesta del pan, y es la celebración de los productos de trigo; para los celtas es Lughnasadh, fiesta de la fertilidad que celebra el corte del grano y la muerte y resurrección del dios Lugh, el rey del trigo. Así que celebremos a la Diosa de la Naturaleza, la Madre Tierra, Donante de Vida: es hora de honrarla y agradecerle por todo lo que nos da.
Numerosas son las Diosas del Trigo, que distribuyen el alimento a sus hijos directamente de su cuerpo: la romana Ceres, la griega Demeter, la frigia Cibeles, la mexicana Coatlicue, la egipcia Isis…

El mito del trigo y la espiga se ha celebrado desde la antigüedad con una especie de ritual de la última gavilla del cultivo, del que se obtuvieron los granos para la siembra futura o la ceniza que se utilizó para regenerar la tierra, recordándonos el ciclo vida-muerte-renacimiento.
Y, de hecho, para los indios de América, la Madre Clan de este ciclo lunar que comienza es La que Sana, quien nos enseña a comprender y honrar los ciclos de nacimiento, muerte y renacimiento, dándonos la capacidad de soltar el miedo a la muerte y aceptar el cambio como una nueva aventura. Que la muerte sea el final de una relación, el final de un trabajo o el final de la vida física, La que Cura nos muestra cómo ver más allá de la ilusión de las limitaciones y celebrar cada giro del camino como otro paso que nos lleva a la plenitud.

Sol y Luna están en el signo de Leo, el Rey fuerte y valiente que expresa a sí mismo y su singularidad. Además, representa nuestra evolución consciente con respecto a nuestra relación con nuestro ego, y nos enseña que cuando alineamos nuestro ego con el corazón, entregándolo al alma, solo podemos estar en la abundancia y en el amor.
Leo es un signo de Fuego, y el fuego también es el elemento asociado con el tercer chakra: el fuego enciende la luz de la conciencia y transforma, así que usémoslo para quemar todo lo que nos impide expresarnos con verdad y permitámonos finalmente abrazar nuestro poder interior y manifestar lo que somos.

Leo es el primer signo que se convierte en un verdadero cocreador de su propia existencia, por lo tanto, nos pide que cambiemos la relación con nuestro niño interior y nuestro poder creativo: es hora de desempolvar nuestros talentos, reconectarnos con nuestra alma y permitir que se exprese en toda su belleza y magnificencia.
Además, Leo nos enseña que todo es posible, por lo tanto, nos invita a nunca dudar de nosotros mismos y de nuestros sentimientos, incitándonos a escuchar nuestro corazón y a ir con confianza hacia nuestros sueños y deseos.

¡Felice Lammas y que la búsqueda de nuestro sol interior pueda realizarse y expresarse plenamente!
Francesca Zangrandi

 

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